martes, 30 de septiembre de 2008

SOCIALISMO PARA RICOS...

Por Joaquín Estefanía

De El País de Madrid. Especial para PáginaI12.

La impaciencia por saber si sería aprobado y conocer la letra pequeña del plan de rescate financiero de la administración Bush ha impedido detenerse con la atención debida en la quiebra de la principal caja de ahorros de EE.UU., Washington Mutual (WaMu). Esa quiebra –la mayor de una entidad financiera en la historia norteamericana– supone otro salto cualitativo en la naturaleza de la crisis. ¿Por qué? Porque esta vez ya no se trata de una institución mayorista, como por ejemplo Lehman Brothers, sino que su caída tiene consecuencias sobre los ahorros de decenas, o acaso, centenares de miles de ciudadanos: Main Street, no Wall Street.
WaMu no es un caso más de bancos que desconfían de bancos en el interbancario, sino de ciudadanos afectados en su confianza hacia el funcionamiento del sistema financiero minorista (como el británico Northern Rock, que hubo de ser nacionalizado). Desde el principio de la semana pasada, casi 18.000 millones de dólares fueron retirados de las oficinas de WaMu, generando una espiral de pánico. La intervención de la administración Bush facilitando la compra de WaMu por JP Morgan Chase –evitando cualquier tipo de subasta a la que hubieran podido acceder otros bancos, porque no había tiempo para la misma– ha logrado detener por el momento ese pánico de las ventanillas.
Que la crisis financiera ha traspasado directamente, por primera vez de modo tan nítido, el ámbito de la aristocracia bancaria y ha llegado al conjunto de los ciudadanos lo demuestran las primeras reacciones en la calle contra el plan de rescate de Bush. En las manifestaciones a las puertas de la Bolsa de Nueva York se ha calificado esta solución de ayuda al sector financiero como “socialismo para los ricos, liberalismo para los demás”, tan familiar a los neoliberales, como enseña la historia, en todas las mutaciones de idéntica índole. Los ciudadanos se encuentran inmersos en el clásico dilema del prisionero de la teoría de juegos (William Poundstone, editorial Alianza, 1992), un modelo de conflictos muy frecuente en la sociedad: cada jugador, de modo independiente, trata de aumentar al máximo su ventaja sin importarle el resultado del otro jugador y, sin embargo, ambos jugadores obtendrían un resultado mejor si colaborasen; desafortunadamente para los prisioneros, cada jugador está incentivado por sus propios intereses (en este caso económicos) para defraudar al otro, incluso tras prometerle colaborar. Los ciudadanos se han encontrado en el dilema de apoyar la intervención o la barbarie. Por hacer unas comparaciones cercanas: si el rescate se elevase finalmente hasta un monto total de 700.000 millones de dólares, equivaldrá a vez y medio el costo de la guerra de Irak (sin tener en cuenta los gastos colaterales de la última, estudiados por Stiglitz); la ayuda a Africa, comprometida en la ONU pero no desembolsada por las potencias donantes, será tan sólo una décima parte del monto de esas ayudas al mundo de las finanzas.

lunes, 22 de septiembre de 2008

LA CLASE MEDIA Y EL ÉXITO

Dos lecturas sobre los comportamientos de las distintas capas medias que van asomando. Por un lado, los sectores que pueblan con sus cuerpos y sus discursos el ya bautizado así “Palermo Soho” y, por el otro, los que salieron a las calles porteñas a defender una de sus banderas históricas: la educación pública.

Fuente: Página12, Sección Mitologías, La página de los análisis de discursos, Lunes 01 de Septiembre de 2008.

Por Santiago Diehl *

La clase media vuelve a estar de moda, en el mundo, en Latinoamérica, en nuestro país. Si hasta Mario Benedetti le dedicó, al parecer, un poema. Los efectos de este resurgir nos llegan de distintas maneras. Desde el nivel global, el crecimiento de la clase media en China e India, los dos gigantes mundiales en materia de población, impulsa la demanda de alimentos que acabamos de sentir como coletazo en el conflicto por las retenciones a la exportación de productos agrícolas. En nuestra región, en especial en Brasil en tanto potencia regional, la demanda de productos argentinos vigoriza al Mercosur como asociación geopolítica estratégica. En nuestro país, con la recuperación de una clase media urbana empobrecida en los noventa y con el surgimiento de una nueva clase media alta vinculada con la producción agrícola con destino de exportación. Una clase media cacerolera, beneficiaria directa del boom de los commodities agrícolas, aunque no necesariamente como productora sino más bien como rentista campestre.
Ahora bien, la definición de clase no sólo es una cuestión económica –una categoría estadística hecha en base a la cantidad de bienes, al nivel educativo y de ingresos y al tipo de trabajo–, sino que implica variables culturales, como prácticas, hábitos y actitudes. Pertenecer a la clase media conlleva una identidad simbólica que engloba capital económico, social y cultural. De la combinación de esos factores resulta un grupo heterogéneo de actores sociales que se denominan a sí mismos como clase media.
Una sociología de bolsillo me llevó hace unos años a toparme con la categoría de clase media “fascion”, mitad fashion mitad facista, que hoy tiene epicentro en los cacerolos barrios porteños de Recoleta, Las Cañitas y Palermo Soho. Su máxima aspiración es el éxito individual, la consagración social, algo así como aparecer en la tapa de Gente. El Charly García más lúcido lo definiría como “el mundo de Cinzano”, la máxima aspiración del medio pelo jauretchiano. Una vez alcanzado el éxito individual, se trata de que nada altere ese estado de gracia, y eso es en parte lo que expresaron las cacerolas contra la redistribución del ingreso sojero.
Es paradójico que haya sido este mismo tipo de políticas contra las que ahora protestan, impulsadas por el primer peronismo, las que llevaron a la Argentina a ser la sociedad con la más amplia clase media en un subcontinente notoriamente fracturado en sus polos sociales.
Pero hay también una clase media progresista que no recae en la inmediatez, y aún cree en el valor de la justicia social y en la educación pública como aglutinador social. Su genealogía política es trazable a lo largo de la historia de nuestro país: en el surgimiento del radicalismo como alternativa de inclusión burguesa superadora del país fraudulento y concentrado de la oligarquía agroexportadora; en el peronismo integrador de las masas populares trabajadoras, que encuentra en los radicales de Forja un pedazo sustancial de una alternativa nacional y popular. Una clase media que, Cooke mediante, encuentra su máxima expresión en la militancia política de los setenta y, luego, aprende el valor de sumar lo “democrático” al proyecto como trágico saldo de la dictadura. Esa clase media es progresista en tanto se identifica con la idea de avance y de mejora paulatina. Al fin y al cabo, eso es el progreso.
Pero los componentes progresistas de la clase media están hoy socialmente aislados y no encuentran en los relatos mediáticos más que descalificaciones a sus propias convicciones. Es un típico fenómeno de espiral de silencio, en sectores muy habituados al consumo de información de los medios de masas. Esto es lo que se hizo evidente en la sensación de catarsis que expresan muchas personas al acercarse a espacios como Carta Abierta o en los fascinantes intercambios en la blogósfera. Sin ir más lejos, la semana pasada el blog Un día Peronista (www.undiaperonista.blogspot.com) puso el dedo en la llaga del periodismo identificado como progresista. Lo bueno de las nuevas tecnologías de la información es que democratizan el debate –al menos para quienes están interesados en contraponer argumentos y no sólo descalificaciones–, y permiten instalar diálogos que superan el monólogo eterno que nos proponen los medios unidireccionales de comunicación.
Seguro no va a faltar en esta polémica el inefable que diga que los argentinos castigamos el éxito. Pero lo que parece estar en discusión es si vamos a ser capaces de triunfar como país, como región, como sociedad, como cultura. Se trata de comprender, aunque más no sea por mero instinto de supervivencia, que ser la región más desigual del planeta, incluso más que los países africanos, no garpa. Que la inseguridad que tanto preocupa a nuestras clases medias –alimentada programáticamente desde los grandes medios–, es un síntoma más, seguramente el más evidente, del síndrome de belindia que padece nuestra región. De allí que la solidaridad como valor social –la empatía con los que están peor– sea el pilar fundamental de una estrategia de competitividad sistémica que redunde en beneficio de todos.
* Psicólogo. Master en Política y Comunicación (LSE).
Loly

miércoles, 17 de septiembre de 2008

SOPONCIO PRECOZ


Salud: es en personas de 18 a 30 años, según la sociedad argentina de medicina del estrés

Crecieron un 30% las consultas por estrés entre los jóvenes

Presentan alteraciones como insomnio, aumento o pérdida extrema de peso, sarpullidos, temblores. Para los expertos, se debe fundamentalmente a factores psicosociales, a que no pueden cumplir sus sueños y a que no saben decir que no.

Por Guillermina De Domini
Nota completa: http://www.clarin.com/diario/2008/09/17/sociedad/s-01761693.htm

EL QUE NIEGUE UNO DE ESTOS SÍNTOMAS...que comparta lo que consume...


Loly

martes, 16 de septiembre de 2008

WISH YOU WERE HERE

Richard William Wright 1943-2008

lunes, 15 de septiembre de 2008

ASI SERÍAN...


Estas genialidades se pueden encontrara en http://pixeloo.blogspot.com/
Les recomiendo que le hagan zoom a la foto de Homero, es increible como esta logrado el pelo y los poros de la barba.
Una verdadera obra de arte photoshopera, que nos deja ver cómo serían, si fueran reales!!!

Tito.-


jueves, 11 de septiembre de 2008

JUGANDO AL MAYO FRANCÉS...

Hace algunos días escucho a compañeros sosteniendo que la universidad se mantiene pública, única y exclusivamente por la lucha docente y estudiantil. No es mi intención quitar mérito a mucha gente que a lo largo de la historia argentina colaboró para que la UBA sea gratuita, pero de ninguna manera parece ser este el factor preponderante, a la hora de analizar por qué sigue existiendo universidad pública en este país, donde casi nada quedó público.
Para quien escribe, más allá de cualquier gesta docente-estudiantil, la verdadera razón por la cual la UBA es aun gratuita, y a pesar de los atropellos mercantiles que la educación pública sufrió en las últimas décadas, se debe a que en ella estudia la clase media argentina. Clase media que en general, fue y es el termómetro político de la sociedad.
Nadie nunca va a privatizar la UBA, sería un escándalo nacional. Sólo acordémonos lo que duró López Murphy cuando fue Ministro de economía y quiso arancelarla. Lo echaron a los dos días, a pesar de que era un gobierno conservador como el de Delarua. Es inimaginable que no exista más la UBA, aunque en el gobierno estén Macri, Menem, Hitler o Bush. Por supuesto que esto no quiere decir que en muchos casos se realicen políticas para asfixiarla, o que el desinterés gubernamental por las carreras de sociales, nos hagan estudiar en condiciones paupérrimas.

Hay también dos factores que se pueden ver hace algunos días. El primero es el aprovechamiento de la coyuntura de algunos partidos políticos que sólo tienen representación en la Universidad, para lanzar sus proclamas políticas que nada tienen que ver con la facultad. Esto nos convierte en rehenes políticos a muchos, que no adherimos para nada a esas consignas, y que durante años sufrimos su desempeño al frente del Centro.
Por otro lado vemos como algunos estudiantes, un poco anacrónicos, cuando no ingenuos, piensan que la protesta desencadenara en el socialismo nacional. Y entonces, y ante el asombro de muchos, se lee en las paredes de la facultad “No consumamos a Marx, Toma 5”. Da la sensación que muchos están jugando al Mayo Francés, y que con la toma ponen en riesgo el cuatrimestre. Cuatrimestre, que a quien escribe, le importa y mucho, más allá de tener que soportar que docentes digan que si se pierde, “se pierde y punto”. Esa es una expresión fascista.
Con todo esto, las preguntas que me hago son la siguientes: ¿la solución para cambiar las condiciones de cursada, es el edificio único?, ¿es posible imaginar que todos los alumnos de todas las carreras de sociales podemos estudiar en un mismo edificio? Constitución es grande pero, ¿lo es tanto como para que todos estemos ahí? ¿No sería mejor que se pida por tres edificios de calidad? Por otro lado, ¿La toma es la solución? Si nos ponemos empiristas, ¿cuántas veces funcionó una toma? ¿Una en 10 años?, parece poco. ¿No habría que buscar otros caminos para cambiar las pésimas condiciones en las que estudiamos?
Estos son sólo algunos interrogantes que me hago. Les dejó un par más: ¿la clase media revolucionaria que abunda en la UBA, es la misma que apoyó a las corporaciones agrarias durante el conflicto del campo?, ¿la misma que cuando ve un par de morochos reunidos, se escandaliza y ya habla de clientelismo político?...
Tito.-

FELIZ ANIVERSARIO LA IMAGINACION AL PODER!



ENTRE LA TOMA DE LA FACU Y EL POBRISIMO RENDIMIENTO DE LAS FIGURAS MULTIMILLONARIAS Y MARKETINERAS DE NUESTRA SELECCION DE FUTBOL NOS HEMOS OLVIDADO DE UN PEQUEÑO DETALLE: NUESTRO BLOG CUMPLIO UN AÑO DE EXISTENCIA EL PASADO 9 DE SEPTIEMBRE.

LO QUE COMENZO COMO UN LUGAR DE EXPRESION E INTERCAMBIO DE TODO EL GRUPO 28 TERMINO MUTANDO EN LO QUE SERIA EL STAFF DEFINITIVO DE LA REVISTA IMAGINARIO.

NOSOTROS TAMBIEN QUERIAMOS DESEARNOS FELICIDADES. Y NO NOS OLVIDEMOS DE NOSOTROS, RECORDEMONOS...

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Altruismo argentino

Clarin del lunes: el precio internacional de la tonelada de soja está en U$S 438. Empecé a pensar: mierda, bajó nomás la soja. Entonces me vino a la mente uno de los argumentos esgrimidos en su momento por pequeños productores acerca de la confiscatoria retención y del argumento "con el 45% de retención nos vamo a la quiebra, vamo a pérdida".
Y agarré la calculadora. Durante el conflicto, con la soja rondando los U$S 600 la tonelada, descontada la retención del 45% obtengo un precio de U$S 330. A $3,15 como estaba en esos tiempos el dólar, me da $1.039,5. Pongamoslo al dólar de hoy: $3.06. El resultado sería $1.009,8.
O sea, recibiendo $1.039,5 por tonelada de soja, los pequeños productores se iban a la quiebra. Iban a pérdida por el aumento del 250% (no recuerdo exactamente este porcentaje) de los insumos, fertilizantes, etc.
Ese es el argumento que esgrimieron para cortar las rutas 30 días seguidos, en lo que se convirtió en el lock out rural más largo de toda la historia argentina, para tirar miles de litros de leche, para desabastecer, etc (el etc. no incluye dejar de exportar, llamativamente).
Entonces hice la otra cuenta: el 65% de U$S 438, que es lo que reciben hoy por tonelada de soja los productores después del voto "no positivo" de Cobos (¿no están hartos de escuchar o leer esta frase?).
El resultado es U$S 284,7. A un dólar a $3.06 es $871,182. Pongamosle el dólar a $3,15, porque los malos del gobierno bajaron el dólar para castigar a los exportadores: el resultado sería $896,805.
Para no confundir más: recibiendo $1.039,5 iban a pérdida y a la quiebra.
Este artículo es para agradecer y felicitar al campo argentino, para dar cuenta del orgullo que se siente ser parte de un país donde los pequeños productores trabajan a pérdida y de sol a sol: miserables $871,182 y no nos cortan más rutas, no tiran más leche, no hacen más actos en Palermo (porque los grandes productores ganan por cantidad, no por precio, ellos no van a la quiebra con este valor).
Orgullo de argentino que le dicen.

Nota: Los valores no son exactos, son relativos. Descontando a estos valores algunos montos que se mantuvieron constantes, que no variaron con el tiempo, como algunos impuestos fijos o teniendo en cuenta que muchos productores no exportan, sino que reciben dinero de las cadenas exportadores, quizás los montos varíen, pero varían en la misma proporción que varía el precio internacional de la soja. Con lo cual el concepto es el mismo por más que no sean los valores exactos.

Nico

MANO DURA ROLLINGA

video

CAPUSOTTO GENIO!!!

TITO.-

miércoles, 3 de septiembre de 2008

MALEDUCADOS

Son pocos los países que pueden estar orgullosos del nivel educativo de su población. Esta cantidad disminuye aún más si le sumamos el hecho de que esta educación sea gratuita. Imaginense si a eso le sumamos otro factor: que se eduque en condiciones dignas. El que esté libre de culpa y cargo que arroje la primera piedra.
La situación de las escuelas y universidades públicas de nuestro país está enfrentando muchas adversidades en los últimos años.
La semana pasada en uno de los edificios en los que se dictan carreras de la facultad de Ciencias Sociales de la UBA, una alumna vio cómo parte del baño en el que ella estaba, se despedazaba. Por suerte no hubo que lamentar ningún accidente ni heridos, cosa que sí podría haber ocurrido perfectamente dadas las condiciones edilicias en las que estudiamos los alumnos todos los días.
¿Cuándo la educación va a volver a ser una prioridad? ¿Tienen que existir víctimas fatales para que un valor universal fundamental esté en la mira de todos?

Yani