jueves, 13 de septiembre de 2007

ODA A LA PACIFICACIÓN

Mis comentarios están en el texto de Tito, pero me acordé de esta poesía de Benedetti que está muy buena. Espero que les guste.

"No sé hasta dónde irán los pacificadores con su ruido metálico de paz
pero hay ciertos corredores de seguros que ya colocan pólizas contra la pacificación
y hay quienes reclaman la pena del garrote para los que no quieren ser pacificados
cuando los pacificadores apuntan por supuesto tiran a pacificar
y a veces hasta pacifican dos pájaros de un tiro
es claro que siempre hay algún necio que se niega a ser pacificado por la espalda
o algún estúpido que se resiste a la pacificación a fuego lento
en realidad somos un país tan peculiar
que quien pacifique a los pacificadores un buen pacificador será".
Mario Benedetti, Oda a la pacificación
SWT.

VIOLENCIA ES MENTIR...


Me gustaría escuchar las opiniones acerca de una problemática tan discutida en los 60 y 70, entre los que quería suprimir el sistema capitalista. Para ser más claro, quería saber qué piensan de la lucha armada y la violencia como método para combatir al sistema.
¿Están de acuerdo sí, no, por qué?
Yo siempre estuve en contra de esa metodología, hoy no sé qué pensar.
Me parece un tema muy interesante y me gustaría en algún momento poder organizar alguna movida con gente de esa época, a ver qué sale.


Tito.-

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Hablando de esa cosa inconciente...


Quiero agregar esta letra a la frase de Mollo. Me pareció un valor agregado que habría que tener en cuenta al hablar de algo tan amplio y menospreciado como es soñar.

Anoche soñé contigo

Anoche soñé contigo y no estaba durmiendo
todo lo contrario, estaba bien despierto.
Soñé que no hacía falta, hacer ningún esfuerzo
para que te entregaras, en ti yo estaba inmerso.

Qué lindo que es soñar, soñar no cuesta nada
soñar y nada más, con los ojos abiertos
Qué lindo que es soñar y no te cuesta nada más que tiempo.

Qué hacer con tanta angustia, por cosas no resueltas
con toda esta energía, casi siempre mal puesta.
Si pudiera olvidarme, por siempre de mi mismo
habría de encontrarme, allá en tu dulce abismo.

Qué lindo que es soñar, soñar no cuesta nada
soñar y nada más, con los ojos abiertos
Qué lindo que es soñar y no te cuesta nada más que tiempo.

Soñé que no hacía falta, hacer ningún esfuerzo
para que te entregaras, en ti yo estaba inmerso.

Qué lindo que es soñar...


Letra: Kevin Johansen
Ultimo disco: Logo

Doli

UNA FRASE PARA QUE TENGAMOS EN CUENTA

“La azafata vuelve a ser la que nos trae el perfume” dice Mollo en “Ay, Que Dios Boludo”, el segundo tema de Vengo del placard de otro (2002). Si bien no es el disco más representativo de Divididos, es un gran disco. Fue el último de estudio que editaron hace ya cinco años. En el mismo hay dos covers, sacando esos dos temas, de los 12 que ellos compusieron 9 hablan sobre la crisis del 2001. Por lo tanto prácticamente casi todo el disco habla de esos días tan deprimentes y esos tiempos tan convulsionados. A diferencia de otros grupos de Rock Nacional que si hablaron de la crisis lo hicieron con un solo tema ellos le dedicaron casi todo el CD. Sin dudas son los que mejor reflejaron esos días.
Pero mas allá de eso mientras lo estaba escuchando en el 65, me quedó retumbando una frase que caló muy hondo en mí y que me pegó mucho. El tema se llama “Un Alegre en este Infierno” y en un momento Mollo grita casi implorando QUE NO ROBEN TUS SUEÑOS, y me parece que ese pedido es clave chicos, por favor no podemos ser ajenos a eso, no podemos permitir que nos pase eso, no podemos dejar que lo hagan, por favor no dejemos que lo hagan QUE NO NOS ROBEN NUESTROS SUEÑOS.
Gastón

ESPEJISMOS

Este es un ensayo sobre los espejos que escribí hace muchos años para Taller I. El mismo fue calificado con un Excelente de parte de la profesora.


ESPEJISMOS

El espejo se fabrica con arena, sabemos que retener la arena entre las manos es tan difícil como que un espejo refleje a uno mismo. Al mirarse, uno ve su aspecto y según como se esté, se mejora el estado de animo ¿realmente hay que mirarse en un espejo para mejorarlo? ¿Los ciegos no son más felices si no se ven?
El espejo es un reflejo de nuestra sociedad vergonzosa, que no se da cuenta que el mejor espejo que hay, son los ojos. No hacen falta espejos para darse cuenta de como es uno, el reflejo de uno mismo puede estar en los amigos, o en tu propia habitación.
La calle es un fiel retrato de nuestra cultura, incinerada por un bombardeo masivo y no justamente hablamos de misiles. El espejo tiene que ser en talle pequeño, o grande según él genero, ahí, en ese espejo que mirás y te impone llegar a ser dios. Nuestro reflejo actual al único lugar que te conduce es al cementerio, ahí si que no hay espejos.
Primordialmente puedo rescatar dos situaciones que acortan el camino al único lugar en donde todos están quietos, una es mala pero la otra sirve para entrar en la reflexión de que esa no es la forma.
La primera, es en una forma hipnótica, (ese angelito me hace sufrir), los ganchos depositan hasta tus ganas de vivir, queriendo emular a alguna reina televisiva. Al verse aparece la imagen de tu peor demonio, (nunca refleja tu forma de sentir) En el reflejo está Lucifer riéndose, haciéndote señas con un dedo para llevarte a él, tus costillas están marcadas pero eso significa que no estas como lo exigen, sino que estas esquelética como la parca.
El segundo es más benevolente también depositas muchas cosas, pero no precisamente por meterte tus propios garfios, este vuelto se debe a que viene en forma de botella, con un contenido donde al ingerirlo espanta momentáneamente la realidad, una función equivocada y el camino más corto para evadir opresiones, en ese momento te ves y ves que no sos vos, sos un miedoso que el escape no viene metiendo el pecho sino empinando el codo. Este reflejo hace entrar varias veces en conciencia, al menos ves lo bajo que caés, reflejas tus ojeras de tonto.
Otro espejo de nuestra vergüenza diaria es el que viaja en tren, según la opulencia del bolsillo. Ambos trenes van al trabajo pero lo cierto es que en uno de ellos no hay vidrios para mirarse.
Viendo todo esto, en una sociedad que vive en un espejismo permanente la conclusión a la que se llega es que las únicas instrucciones para mirarse en un espejo son la igualdad, la libertad y la fraternidad propiamente dichas.
Gastón
BUENOS AIRES SE MUERE Y NOSOTROS...
¿QUÉ HACEMOS?

Fernando Peña (1963-2007)


A los 14 años quería aprender a manejar. Le dijo al padre: “papá, enseñáme a manejar”, “No, hijo, todavía no”. Y eso no se lo pueden decir. Para él nunca hubo nada prohibido y solía decir que eso le había traído muchos problemas en su vida, pero era Fernando Peña. Puto triste –como él se definió en una entrevista con Susana Giménez-, que no aceptaba una sola invitación a comer afuera sino era un jueves o un domingo. “La gente me enferma”, decía más que seguido, pero muchos le contestaban “es la que te da de comer, Fernando”. Pero esto tampoco le preocupaba.
Sus años de comisario de abordo le posibilitaron hacer públicas sus criaturas. En realidad fue un sólo día. Unos minutos de un solo día bastaron para que Lalo Mir se levantara de su asiento de avión y preguntara a la tripulación quién era la persona que hablaba por el micrófono. Eran sus criaturas, no sus personajes, como muchos les decían. Vivían en su cabeza y hablaban a través de su boca gritándose, contestándose, provocándose mutuamente.
Muchos decían que La Mega, Palito, Sabino, Delia Dora de Fernández, Albert, Milagros López, Roberto Flores, Elisa Rufino y tantas otras eran sus caballitos de batalla para no ir de frente, para esconderse del mundo que él odiaba tan seguido. Por eso le gustaba espantar, poner al límite de la incertidumbre al público que lo iba a ver noche tras noche. Tanto que a mí me mató en una de sus obras. Albert me miró fijo y me contó cómo había matado a su madre. Sacó la pistola de su valijita, se bajó del escenario y me disparó. Pero no le surtió efecto ya que quise ir cada vez más seguido. Cuanto más basureaba, denigraba y mataba a su público, más gente tenía en las butacas. Sé que lo sabía.
La cuestión es que te mataste como querías: en el escenario y de un tiro en la cabeza. Lo único que espero es que encuentres ese perfume que tanto decías añorar arriba del escenario en las noches del teatro Liceo: el del corpiño de tu mamá.

Este artículo es una necrológica que el muy raro y buen profesor Rodolfo Zibell nos pidió que hiciéramos. Teníamos que elegir a una persona "pública" que todavía no hubiese muerto.

Doli