miércoles, 11 de junio de 2008

VIVE PELIGROSAMENTE

Las leyes de la memoria están sujetas a otras más generales que rigen los hábitos. El hábito es un compromiso entre el individuo y su contorno, o entre el individuo y sus propias excentricidades orgánicas, la garantía de una inviolabilidad sin interés, el hilo conductor de su existencia. El hábito es el lastre que encadena el perro a su vómito. Respirar es hábito. La vida es hábito. O, más bien, la vida es una sucesión de hábitos, puesto que el individuo es una sucesión de individuos; al ser el mundo una proyección de la conciencia individual (una objetivación de su voluntad como diría Schopenhauer), el pacto debe ser continuamente renovado, la carta de salvoconducto puesta al día. La creación del mundo no ocurrió de una vez por todas sino que se renueva cada día. El hábito, por tanto, es el término genérico con el que se conocen los innumerables acuerdos concertados entre los innumerables sujetos por los que el individuo está constituido, y sus innumerables objetos correlativos. Los períodos de transición que separan las consecutivas adaptaciones (porque no hay forma de macabra transubstanciación que permita que los sudarios sirvan de pañales) representan las zonas peligrosas en la vida del individuo, arriesgadas, precarias, dolorosas, misteriosas y fértiles, en las que, por un momento, el aburrimiento de vivir es reemplazado por el sufrimiento de ser. (Llegados a este punto, lamentándolo y para satisfacción o disgusto de los seguidores de Gide, a medias o del todo, se me ocurre conceder un breve paréntesis a todos los analogistas que sean capaces de interpretar el “Vive peligrosamente”, ese victorioso hipo en el vacío, como el himno nacional del verdadero ego exiliado en el hábito. Los partidarios de Gide defienden un hábito de vivir, y le buscan un epíteto. Una frase sin sentido y bastarda. Dan por supuesta una jerarquía de hábitos, como si fuera válido hablar de buenos hábitos y malos hábitos. Un ajuste automático del organismo humano a las condiciones de su existencia tiene tan poca significación moral como el quitarse o no el sayo antes del cuarenta de mayo; y su exhortación a cultivar un hábito tiene tan poco sentido como el exhortar a que se cultive un catarro.) El sufrimiento de vivir: es decir, el libre juego de cada facultad. Porque la perniciosa dedicación al hábito paraliza nuestra atención, droga a esas criadas de la percepción cuya colaboración no es absolutamente esencial. El hábito es como Françoise, la inmortal cocinera de la casa de Proust, que sabe lo que tiene que ser hecho, y preferirá esclavizarse todo el día y toda la noche antes que tolerar cualquier actividad inútil en la cocina. Pero nuestro actual hábito de vivir es tan incapaz de hacer frente al misterio de un cielo extraño o de una habitación desconocida, a cualquier circunstancia imprevista en su currículum, como lo es Françoise de concebir o darse cuenta de todo el horror de una tortilla de Duval. Entonces es cuando las facultades atrofiadas vienen al rescate, y el valor máximo de nuestro ser es restaurado. Pero circunstancias menos drásticas pueden producir esa lucidez tensa y provisional en el sistema nervioso. El hábito puede no estar muerto (o como muerto, condenado a morir) sino dormido. Esta segunda experiencia más fugitiva puede estar o no exenta de dolor. No inaugura un período de transición. Pero la primera y la más importante de esas formas no se puede separar del sufrimiento ni de la ansiedad, el sufrimiento de los moribundos y la celosa ansiedad del desahuciado. El antiguo ego muere penosamente. Además de haber sido un ministro de la vulgaridad, era también un agente de seguridad. Cuando deja de cumplir esa segunda función, cuando se le opone un fenómeno que no puede reducirse a la condición de concepto familiar y cómodo, cuando, en una palabra, traiciona su confianza como pantalla para librar a sus víctimas del espectáculo de la realidad, desaparece, y la víctima, ahora una ex víctima, libre por un momento, es expuesta a la realidad, exposición que tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Desaparece entre el llanto y el crujir de dientes. El microcosmos mortal no puede perdonar la relativa inmortalidad del macrocosmos. El whisky guarda rencor al recipiente. El narrador no puede dormir en una habitación desconocida, estando acostumbrado a techos bajos el techo alto lo tortura. ¿Qué es lo que está ocurriendo? El viejo pacto ha quedado anticuado. No contenía cláusula alguna que tratara sobre techos altos. El hábito de la simpatía por los techos bajos es ineficaz, debe morir para que pueda nacer un hábito de simpatía por los techos altos. Entre esa muerte y ese nacimiento, la realidad, intolerable, febrilmente absorbida por su conciencia al límite extremo de su intensidad, por su conciencia total organizada para advertir el desastre, para crear el nuevo hábito que vaciará al misterio de su amenaza y también de su belleza. “Si el Hábito –escribe Proust– es una segunda naturaleza, nos deja en la ignorancia de la primera, y está libre de sus crueldades y de sus encantamientos.”
Fuente: "Proust por Samuel Beckett", Página12, Suplemento Verano12, 27 de febrero de 2008.
Loly

lunes, 9 de junio de 2008

NUESTRA CEGUERA


El 13 de diciembre del año 2006, como de costumbre, estaba leyendo el diario mientras desayunaba y me encontré con algo muy raro: Una excelente noticia.
En fin, la cuestión, es que esta noticia hablaba de una chica mendocina llamada Gisela Ruiz, no vidente, de 17 años, estudiante de una escuela secundaria común, que se recibió con un promedio de 9,76 y fue abanderada. Como si eso fuera poco, la directora del colegio dijo: "Gisela es generosa, sensible, y esta siempre atenta a lo que pasa con el otro para ayudarlo." Lo primero que se me pasó por la cabeza fue pensar en lo genial de estas declaraciones, encima de todo, ella ayuda al otro.
Es interesante saber, y es para remarcar, que en Mendoza hay 500 chicos con capacidades especiales integrados a escuelas comunes. Y según Clarín, está en marcha un Programa de Educación especial que abarca, incluso, a los chicos con discapacidades mentales leves, sensoriales (sordos y ciegos) y motores.

Esta noticia me pareció increíble, tanto como para seguir reivindicándola un año y medio después. Y esto va mas allá de todos esos debates vacíos y carentes de seriedad que se dieron a raíz de la pavada mediática que se armó con el muchacho ciego que baila, o la chica ciega que canta (sí, los ciegos no ven, pero pueden cantar, ¿Acaso eso no lo sabía ese señor que derramó lagrimas frente a las cámaras?)

Todo esto me llevó a pensar en que lo de Gisela, es un claro ejemplo de que estas personas están totalmente capacitadas para vivir como cualquiera de nosotros que “estamos integrados en la sociedad” (?). Pero lamentablemente todo lo que yo pienso es solo una linda utopía. Porque en este mundo podrido y cruel es normal y abunda la indiferencia hacia ellos, que sólo son culpables de ser diferentes en algunos aspectos y que nuestra sociedad de manera arbitraria considera “discapacitados” o sea “no capacitados.” ¿No capacitados para qué? ¿Para servir como mano de obra en una sociedad de salvaje explotación capitalista?

Se me ocurre nombrar algunos ejemplos cotidianos que podemos encontrar en la calle, como la gente que en el colectivo, el tren o el subte no cede el asiento a aquellos que lo necesitan. ¿Cuántas veces vieron cómo un ciego está parado o desorientado y todo el mundo pasa por al lado como si el no vidente fuese un árbol más del paisaje? Por otro lado, siempre me pregunto si alguien se va a preocupar algún día por el lamentable estado de las veredas y las pocas rampas que hay y que hacen imposible el traslado de aquellos que usan silla de ruedas, son no videntes, personas mayores o incluso para los que tienen que llevar a su bebe en un cochecito. ¿Ni siquiera la Señora Vicejefa de Gobierno, quien padece (o padeció, no se) las veredas, puede hacer algo para aquellos que transitan en esta vida las mismas circunstancias que ella, puedan trasladarse dignamente y como corresponde?

Volviendo al tema de los no videntes y después de dar estos ejemplos: ¿Quiénes son los ciegos?, ¿Ellos o nosotros? Mi conclusión es que esta es una sociedad en donde los ciegos pueden ver y los que ven necesitan ayuda. En el libro “Ensayo para la ceguera” Saramago lo dice de manera muy atinada: “Somos ciegos aun viendo”.
Gastón

sábado, 7 de junio de 2008

En El Día del Periodista...


Falleció Bernardo Neustadt... Paradójico.


"Periodista Polémico" como muchos gustaban de llamarlo. Se hizo conocido por su apoyo a la última dictadura militar. Y por ser un defensor acérrimo del liberalismo político, y crítico del rol del Estado, su figura quedó marcada por su apoyo explícito a la dictadura militar en tiempos de represión, y luego también en Malvinas época durante la cual "Tiempo nuevo" fue uno de los pocos programas políticos en el aire.

Durante los años 90, impulsó fervientemente las privatizaciones propuestas en la presidencia de Carlos Menem, para la cual llegó a convocar a una "Plaza del sí".


Algunas Cositas que encontré:


"Yo siempre traté de cambiar la mente de la sociedad, por eso hablo en términos claros; nunca quise cambiar la mente de los dirigentes, eso es imposible."


"Ayer, en Coronel Vidal, unos chacareros detuvieron mi auto para entregarme un pequeño comunicado. Cuando me reconocieron, nació un gran amor recíproco. Hombres y mujeres apenas vestidos, con las manos callosas, me saludaron cariñosamente. Mientras, en la radio se escuchaba el aullido de Kristina con una de las tantas mentiras que tiene en su boca: “Si hace 90 días que hacen huelga es porque tienen plata” y Scioli insistiendo: “con la comida no se jode”. Tuve ganas de vomitar."


"Aquí, en el país que Kristina “cree” gobernar, no se siembra, no se cosecha, no se exporta. "


"Y después pide el diálogo… La Iglesia pide diálogo. Alguna oposición pide el diálogo. Alfonsín pide el dialogo. A propósito, ¿Alfonsín no podría en este final histórico de su vida reiterar el pedido de Obediencia Debida y Punto Final?"


"El pueblo argentino, un día se dará cuenta efectivamente que los dos presidentes… AMAN EL ODIO. Por eso lo practican."


Son las últimas cosas que escribió en Ámbito Financiero... Me hubiese gustado quizás dedicarle un poco mas de investigación... Pero hoy era mi día!!!!!


Para finalizar...

Neustadt Confesó que en su tumba se escribiera:


"Aquí yace un hombre que ayudó a pensar"


Lo dejamos ahí?



Ce.-


viernes, 6 de junio de 2008

La historia oficial

Despierto como siempre, aburrido de pelearme con las sábanas. El hedor de la mañana, y la inminente consciencia de que estoy ya despertando obligan a que dé por finalizada la batalla nocturna.
Me dirijo como siempre a la heladera. Nunca primero el baño; el estómago, o mi estómago, por alguna razón prima sobre mis riñones. El diario a la mañana siempre me aburrió y creo que por eso lo miro como un elemento más del paisaje de la casa. No atino a distinguir ninguna frase, ninguna fecha, nada... Entonces me dirijo hacia el televisor, sin esperanzas de encontrar algo bueno en la programación. Nunca dan nada bueno los sábados, pero mis hábitos no le dan lugar a mis presunciones. Otra vez lo mismo, esto ya lo ví, esto me aburre, lo de siempre. Me dispongo a apagar, pero decido una tediosa vuelta más por los infinitos 80 canales. Empiezo por el 30, de manera que mis mayores expectativas se depositan hacia el final del recorrido, donde se encuentran los canales de deportes. Nada bueno puede esperarse de un sábado a la tarde. Dejo prendido igual en un canal de fútbol y me voy a lavar los dientes. No sé por qué, realmente debo estar aburrido porque yo nunca me lavo los dientes. Tomo de la heladera (esta vez definitivamente) el recipiente con ensalada de frutas (en realidad es una mixta: manzana y naranja) y me siento a desayunar. Que bien que corto las naranjas... En eso estoy cuando llega tenuemente a mis oídos una voz casi familiar, a la que no puedo restarle atención. Es el relato de Víctor Hugo que proviene de la tele.
Enseguida entiendo todo; mis actos anteriores me han condenado hasta allí, hasta el relato de Víctor Hugo, y entonces comprendo que el destino de mis próximas dos horas está sellado: otro especial más (o quizá el mismo de siempre) sobre el Mundial `86.
No está mal para un sábado a la tarde... Pero esta vez va a ser distinto, esta vez voy a observar las imágenes con ojo científico, dándole importancia hasta a los detalles más ínfimos. La historia la conozco bien y no quiero hacer de esas dos horas otro deja vu.
Que golazo el del coreano..., no recuerdo a nadie que lo haya mencionado al menos una sola vez.
¿Borghi jugó el `86? Por supuesto, pero nunca antes había reparado que fue titular en dos partidos, contra Italia y contra Bulgaria. Y así como estos surgen varios otros: Garré fue titular cuatro partidos, el Negro Enrique no jugó la primera ronda... Toda información inútil, pero por algún motivo disfruto de esos detalles que a la distancia parecen minúsculos cuando en realidad no lo son. ¿Habríamos ganado sin Garré? Quizá sí, lo cierto es que sin Garré o Borghi no hubiéramos ganado de esa forma, o incluso hubiéramos perdido. Cada pieza encajó en un momento determinado en un lugar específico para que todo se diera como se dió. El gol de Pasculli, los goles errados a Uruguay... y el relato que de repente cambia en el partido con Inglaterra. Ahora es Mauro y ese comentarista con esa voz... (¿será Julio Ricardo?). Ahí está Diego manoteando al gol, aunque Mauro y el comentarista digan que claramente fue con la cabeza. Ahí está el segundo gol, la asistencia del Negro, la corrida mágica y el relato... El relato mejor desperdiciado, nunca un gol tan hermoso para un relato tan malo. ¿Por qué ponen a Mauro y no a Víctor Hugo? Algunos afirman que el relato de Víctor Hugo es tan bueno como el gol. Nunca un hecho artístico fue tan bien narrado, tan bien descripto como en aquella oportunidad... A tal punto que no me imagino ese gol sin ese relato; sin el barrilete cósmico, acaso la mejor metáfora de la historia futbolística. Todo eso vino a mi mente al escuchar el pobre relato de Mauro.
Suerte que el negro Barnes no entró antes, igual el boludo de Pumpido se resbala en el gol... Lineker cabecea en el área chica, pelota del arquero... Y si Garré no hubiera jugado sus partidos, no se hubiera lesionado para que entre el vasco. Todavía no logro entender como evita el empate de Lineker (desborde y centro de Barnes). Tal vez sin el vasco la historia hubiera sido otra; así como el chino Tapia DEBIÓ patear al palo esa hermosa pared construida con Diego, de la que nadie se acuerda.
Ahí está la semi. Esos dos golazos que no lo fueron tanto porque la comparación tan reciente con el otro los aplacaban...aunque a algunos el segundo a Bélgica les gustó más que el segundo a los ingleses... Y de repente un viejito pelado en la cancha que recibe tacos de todos lados...
La final la vivo como todo argentino, como si fuera éste el presente. Que golazo Tata, que grande Bilardo, como armó la jugada preparada. Aunque en realidad se lo come el arquero... En realidad, más allá de los méritos de los definidores, los tres goles se los come el arquero. Necesitábamos de la cagadera de Passarella para que el Tata se metiera en la historia. Y ahora Valdano, que juega igual en cualquier sector de la cancha, sale gambeteando desde su campo y pica presuroso hacia el área rival. ¿Quién le da le pase gol? Sí, Burruchaga, como el primero. ¿Alguien sabe de que jugó el Burru ese Mundial? ¿Delantero? ¿Enganche? ¿Media punta? ¿Mediocampista? Y se lo come el arquero porque ¿quién carajo lo obliga a salir hasta el borde del área? El defensor que lo corría de atrás lo hubiera al menos atorado un poco si Valdano seguía; y si pateaba el arquero hubiera tenido más chance desde el arco, hubiera tenido más tiempo para reaccionar. En realidad, el arquero le solucionó el problema al delantero, que hizo la lógica: patear cruzado. Aunque la razón del gol no fue realmente el tiro cruzado. Ciertamente, Schumager hubiera rechazado el tiro con su pie izquierdo. Pero el hábil Valdano elevó ínfimamente su remate al definir, y esa “infimez” fue la que esquivó el rechazo del arquero. Valdano supo eso, o lo intuyó, y por eso impactó la pelota imperceptiblemente más abajo, para que no saliera totalmente rasante. Y al ver ese gol entiendo lo que pasó más adelante. El arquero que se adelantó innecesariamente (creo ver en su rostro –aunque tal vez sea sólo una presunción mía- qué se percató de su error, su segundo en el partido) luego se quedó clavado más de la cuenta cuando Burru realizó su corrida interminable.
De repente un gol de Rummenigge (que no llevaba la 10), que poseía Magath (¿un boricua con la 10 de Alemania?).
Y ahí está el segundo gol, culpa de la defensa y de Pumpido, que no logra cerrar las manos a tiempo. ¿Cómo se había generado ese córner? Valdano, que jugaba igual en todos lados tiró un caño en su campo (pla, pla) y la perdió, y luego Pumpido se inventó un córner.
Minuto 84, año de mi nacimiento, minuto mágico.
Engullo el último bocado de naranja y pienso que la he cortado inusualmente bien, de hecho nunca he podido cortar así la naranja en mi vida. Un tibio rubor roza mi nombre. Pero no puedo pensar en eso, ahí está el pase de Diego, ahí está Trobbiani mirando, testigo privilegiado del gol más festejado de la historia argentina. ¿Trobbiani? Yo recordaba a Valdano entrando por el segundo palo (¿no hubiera sido más prudente un pase al vacío por parte de Burruchaga?) Siempre creí que era Valdano, Trobbiani entraba sobre la hora para tirar un taco. Pero siempre se descubren cosas nuevas en los especiales, aunque realmente me llama la atención mi desatino.
Ahí está Burru picando y tirándola larga, porque la tiró larga...siempre que veo la jugada pienso lo mismo, pero nunca pasa...
Sí, realmente la había tirado muy larga el boludo, pero Schumager debía esperar, debió haber pensado que no le pasaría lo mismo que con Valdano, debió abrir las piernas para que Burru punteara e inmortalizara el momento para siempre.
En verdad, los sábados nunca duermo hasta tarde. Sí, la tiró larga y Schumager tapó con las piernas. Y esa sensación de frescura, como si me hubiera lavado los dientes. La tapó, Schumager la tapó, dos a dos y alargue. Pero yo no tengo cable, nunca tuve. Mi memoria siempre fue frágil, pero creo recordar que el partido lo ganamos 3 a 2 en los noventa. ¿Penales? ¿Eso fue en el `90 o en el `94? O yo estoy muy mal o la realidad está mal. Sí, la tiró larga. Sí, siempre pienso que se la tapa. Pero no es más que eso, un pensamiento.
Ruggeri mete el primero, empata Matthaus. El diario me va a sacar de toda duda. Burru el segundo, y yerra Brehme, bien Pumpido. ¿Dónde mierda puse el diario? Maradona yerra el tercero (siempre los mejores yerran penales), palo, y Rummenigge empata. Tomo el diario y todo parece estar en orden, la fecha bien, las noticias de siempre. Valdano el cuarto y erra Voeller (¿erra o yerra?) En el diario leo “Aniversario del título del `86”. Todo indica que lo ganamos por penales.
Pero mi recuerdo es muy fuerte, fue 3 a 2 con gol de Burru...
O yo estoy mal o la realidad está mal. Aunque si el diario lo dice y si la tele lo dice no queda otra. Ahí va el quinto penal. Ahí va Trobbiani, ahí va Schumager... ahí va otra delusión más, tan real como la otra.

Nico.

miércoles, 4 de junio de 2008

TE TERMINÁS ACOSTUMBRANDO

A correr
a mirar la hora
a leer en penumbras
a estudiar el último día
a viajar mal
a pensar demás
a hacer de menos
a salir tarde
a imaginar
a leer copetes
a prender el celular
a prometer
a decir te quiero
a correr la mirada
a leer entrelíneas
a dejar pasar
a vos.

Loly

lunes, 2 de junio de 2008

LA BANDERA QUE BELGRANO NOS LEGÓ...


La efervescencia nacionalista se manifiesta en los pueblos de manera esporádica y en casos muy puntuales. Salvando excepciones históricas (los totalitarismos europeos donde la marea nacionalista se podía ver a diario por las calles), la defensa por los “intereses nacionales” no es algo que se vea a menudo, por lo menos en Occidente. Cuando “el pueblo” sale a la calle lo hace, en general, para repudiar o para festejar un hecho puntual.
En la Argentina la exaltación de la estirpe nacional se realiza casi de manera única para festejar victorias deportivas o para repudiar decisiones políticas, hay excepciones a la regla, por supuesto, la asunción de Cámpora a la presidencia en el ‘73 y la de Alfonsín en el ’83, dan muestra de que el pueblo también sale para festejar hechos políticos, aunque en ese festejo había también mucho de repudio hacia la gestión anterior.
Teniendo en cuenta los nulos festejos deportivos que la sociedad argentina tuvo en los últimos años, podríamos conjeturar que el último “banderazo” en la Argentina fue la caída de De la Rua a fines de 2001. Banderazo o “pueblada”, que terminó rápidamente, cuando la clase media recupero sus ahorros y rompió “su alianza” (fea palabra para esos días) con las clases populares (a pesar de que cierta izquierda nacional, aun hoy, habla de “Argentinazo” y de estado pre revolucionario a la revuelta de aquellos días).
Pero claro, ningún grupo que piense que sus reclamos son la voluntad del pueblo, puede olvidarse del estandarte nacional para reforzar esa idea. La cuestión puede resumirse así: “Mírenme, esta bandera da muestra de que yo soy la Argentina y como yo soy la Argentina defiendo a la Argentina, y como defiendo a la Argentina, sin duda tengo absoluta razón en lo que pienso y reclamo, porque lo que pienso y reclamo es lo que piensa toda la Argentina, o acaso ¿no ven mi bandera?, todo lo demás no es la Argentina”.
Este sintagma que esconde cierta xenofobia, no deja ser muy inteligente, ya que pone a un sector de la sociedad como el único que es capaz de decirse Argentino y al otro al que resta, al que no importa, al que nunca importó, fuera de los márgenes territoriales del país; lo despoja lisa y llanamente de su ser nacional. Además y por si fuera poco, enarbolar la bandera argentina y solamente ella, simboliza pulcritud, rectitud y desideologizar un reclamo, porque la bandera limpia, inmaculada, exenta de consignas políticas es la única que debe flamear en los cielos nacionales, lejos de la contaminación que las consignas partidarias le quieren imprimir.
Esto que podemos ver hoy en nuestro país, es un intento separatista, y que se entienda bien nadie está hablando de crear una nueva nación, es separatista porque fragmenta, divide, discrimina. Discrimina a todo aquel que no es patria y que no tiene el derecho heredado de enarbolar la bandera argentina, porque la bandera (como las tierras) tiene dueño en este país, dueño que como hace 200 años, cuando Belgrano nos la legó, la sigue usando para diferenciarse de aquellos que no son dignos de tamaño legado.

Tito.-

domingo, 1 de junio de 2008

Eco

Eso que estás oyendo ya no soy yo, es el eco de un eco de un eco de un sentimiento.Así comienza un tema del cantante uruguayo Jorge Drexler. Y esas son las palabras que reflejan con más exactitud la sensación que tuve ayer mientras miraba la nueva película de Pablo Trapero, Leonera. Martina Guzmán representa a Julia Zárate, una mujer que se la llevan presa por ser la principal sospechosa del homicidio de su novio. Hasta aquí uno piensa, una mujer despechada mató a su pareja y la descubrieron, y bueno, un capítulo más de Mujeres Asesinas. Pero esto es sólo una anécdota en la trama de este film. Julia llega al penal y una de las primeras escenas que vemos es cuando le hacen la revisación médica. Es ahí cuando nos damos cuenta que está embarazada. La policía le dice que va a poder tener a su hijo con ella hasta que este cumpla los cuatro años. Desde ese momento, esta mujer encarna un eco, es prácticamente la sombra de lo que alguna vez fue pero todo cambia cuando tiene a su bebé. Tener a su hijo en estas condiciones y, con el tiempo, darse cuenta que es él, el que la mantiene viva, van a transformar la personalidad de Julia. Entonces esa que todos oyen ya no es ella. Y esa frase pega un giro con respecto al inicio de la historia, comienza a cobrar otro sentido.
Pero uno de los ejes más fuertes de la película es el debate acerca de qué se debe hacer con los chicos. Entonces Trapero nos muestra las dos caras de esta moneda. Por un lado, las madres que creen que deben ser las que los tienen que criar y por otro, los que piensan que el chico, de esta manera está cumpliendo una condena por un crimen que su madre cometió.
El año pasado estuve investigando sobre legislación en la niñez, y me di cuenta que es un área en el que las decisiones se tornan más que controvertidas y difíciles de tomar y donde los consensos brillan por su ausencia. Este es uno de los casos.

Yani.